Nadie piense que me he vuelto buen fotógrafo de repente, la inhabitual calidad de las imágenes se debe al desafortunado final de la mi camarina. Siete años y a razón de mil recuerdos al año...
Por primera vez en mucho tiempo íbamos a acariciar la compacta caliza de la formación Picos de Europa, lejos de esas terribles, aunque a su vez impresionantes y hermosas, escombreras en las que nos estamos especializando.
El último día de septiembre, viernes, salimos caminando de Pandecarmen ya de noche y con un cielo impresionante. Vegalapiedra, Canraso, La Redondiella, Collau La Gamonal y antes de darnos cuenta decansábamos en Vegaredonda.
Al alba y con viento duro de levante... bueno el caso es que ni alba, ni viento duro. Desayunamos a eso de las 7:15 y con algo de pereza ganamos el Mosquil de Cebolleda; serían hacia las 8:30.
La subida a la primera de las torres es una entretenida trepada por una canal que te deposita en una vira herbosa. El muro que conduce a cumbre es más espectacular que difícil. Para ganar el segundo torreón podemos destrepar por la línea de cresta o descender unos por la rampa de ascenso.
La bajada desde la segunda a la horcada ya nos hace sentir, además del vacío que la posibilidad de irse a pique es real; aunque no se trate de un destrepe especialmente complejo si que es bastante expuesto e incómodo.
Para auparse en la última de las torres, recorremos la canal que sale unos metros por debajo de la horcada. Encontramos 2 clavos, añadimos un friend y un fisurero para completar la protección y llegamos a una reunión montada en una cómoda repisa bajo la cima. El largo está catalogado como IV+.
El descenso al siguiente collado: otro espectáculo. Haciendo equilibrios por el filo se alcanza una instalación de rápel que en unos 40 metros te deposita en el punto puerto. El destrepe es factible sólo si se tiene, además de templanza, mucha soltura en este terreno.
La subida a la Aguja del Grupo Universitario Alpino se realiza por las placas que nos muestra la horcada, una vez más nos encontramos ante una trepada más espectacular que difícil.
Para bajar de la Aguja de G.U.A., disponemos de un rápel que nos salva, sobretodo, los primeros metros. Como en la anterior cima, y con las mismas condiciones, el destrepe también es posible.
Llegados a este punto, nosotros nos planteamos dar por zanjada la excursión. Ya es una buena actividad para irse a casa con una buena alegría. Al final; el miembro más activo del cortejo, en hábil maniobra de espuela, consigue arrancarnos hacia la parte más espectacular para terminar el día según planteamiento inicial: llegar a la Torre de Santa María.
El espolón: una gozada, el ambiente: inenarrable y la cima: un buen regalo tras siete horas de disfrute.
Por primera vez en mucho tiempo íbamos a acariciar la compacta caliza de la formación Picos de Europa, lejos de esas terribles, aunque a su vez impresionantes y hermosas, escombreras en las que nos estamos especializando.
El último día de septiembre, viernes, salimos caminando de Pandecarmen ya de noche y con un cielo impresionante. Vegalapiedra, Canraso, La Redondiella, Collau La Gamonal y antes de darnos cuenta decansábamos en Vegaredonda.
Al alba y con viento duro de levante... bueno el caso es que ni alba, ni viento duro. Desayunamos a eso de las 7:15 y con algo de pereza ganamos el Mosquil de Cebolleda; serían hacia las 8:30.
La subida a la primera de las torres es una entretenida trepada por una canal que te deposita en una vira herbosa. El muro que conduce a cumbre es más espectacular que difícil. Para ganar el segundo torreón podemos destrepar por la línea de cresta o descender unos por la rampa de ascenso.
La bajada desde la segunda a la horcada ya nos hace sentir, además del vacío que la posibilidad de irse a pique es real; aunque no se trate de un destrepe especialmente complejo si que es bastante expuesto e incómodo.
Para auparse en la última de las torres, recorremos la canal que sale unos metros por debajo de la horcada. Encontramos 2 clavos, añadimos un friend y un fisurero para completar la protección y llegamos a una reunión montada en una cómoda repisa bajo la cima. El largo está catalogado como IV+.
El descenso al siguiente collado: otro espectáculo. Haciendo equilibrios por el filo se alcanza una instalación de rápel que en unos 40 metros te deposita en el punto puerto. El destrepe es factible sólo si se tiene, además de templanza, mucha soltura en este terreno.
La subida a la Aguja del Grupo Universitario Alpino se realiza por las placas que nos muestra la horcada, una vez más nos encontramos ante una trepada más espectacular que difícil.
Para bajar de la Aguja de G.U.A., disponemos de un rápel que nos salva, sobretodo, los primeros metros. Como en la anterior cima, y con las mismas condiciones, el destrepe también es posible.
Llegados a este punto, nosotros nos planteamos dar por zanjada la excursión. Ya es una buena actividad para irse a casa con una buena alegría. Al final; el miembro más activo del cortejo, en hábil maniobra de espuela, consigue arrancarnos hacia la parte más espectacular para terminar el día según planteamiento inicial: llegar a la Torre de Santa María.
El espolón: una gozada, el ambiente: inenarrable y la cima: un buen regalo tras siete horas de disfrute.








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