A principios del mes de julio, desde la cima del Picu, nos fijábamos en lo imponente de la barrera que nos cierra por el Sur. Especial atención prestamos a la rampa que, a modo de tobogán, une la cumbre de Las Colladetas con la Collada Bonita.

No hacía mucho tiempo había estado leyendo esto, así que el subconsciente, con un verano lluvioso, hizo el resto.

Y el fin de semana ¡¿qué?!, me dice Fran el último jueves de agosto. Ya está liada; este domingo: escombrera.
Con buen humor nos aupamos por Las Moñetas hasta dar vista por detrás a la impresionante escolta de la Collada Bonita.

Nada más ganar la collada, como siempre, nos quedamos embobados.

La ídea principal era subir siguiendo la rampa que indicamos con puntos rojos, pero la última publicación de Atela marcaba como subida fácil la línea de puntos verdes en el croquis. Inés y Fran subieron como sputniks al hombro que de acceso a la canal, atravesaron una placa no muy severa y ascendieron la canal como verdaderos treparriscos. Nosotros, por detrás y con más calma, ya teníamos allanado el camino.


La cumbre es muy exigua, de uno en uno y con cuidado. De la cumbre continuas a buscar la última reunión de la subida Helio/Niblap para rapelar 15m hacia la vertiente de La Morra.nAllí buscamos el inicio de la canal para con un rápel de 30m y un corto destrepe salir al camino que nos devuelve a la collada de partida.

Una buena excursión, con un buen grupo de amigos.

No hacía mucho tiempo había estado leyendo esto, así que el subconsciente, con un verano lluvioso, hizo el resto.

Y el fin de semana ¡¿qué?!, me dice Fran el último jueves de agosto. Ya está liada; este domingo: escombrera.
Con buen humor nos aupamos por Las Moñetas hasta dar vista por detrás a la impresionante escolta de la Collada Bonita.

Nada más ganar la collada, como siempre, nos quedamos embobados.

La ídea principal era subir siguiendo la rampa que indicamos con puntos rojos, pero la última publicación de Atela marcaba como subida fácil la línea de puntos verdes en el croquis. Inés y Fran subieron como sputniks al hombro que de acceso a la canal, atravesaron una placa no muy severa y ascendieron la canal como verdaderos treparriscos. Nosotros, por detrás y con más calma, ya teníamos allanado el camino.


La cumbre es muy exigua, de uno en uno y con cuidado. De la cumbre continuas a buscar la última reunión de la subida Helio/Niblap para rapelar 15m hacia la vertiente de La Morra.nAllí buscamos el inicio de la canal para con un rápel de 30m y un corto destrepe salir al camino que nos devuelve a la collada de partida.

Una buena excursión, con un buen grupo de amigos.
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