Cuando atraviesas el valle en dirección este, uno se fija en lo suave de la forma de u que tiene el valle y que delata su ya muy lejano pasado.
Las Tres Marias y La Barragana, a pesar de su siempre increíble porte, no ejercen el poder absoluto como así lo hacen cuando entras al valle desde La Tercia, dejando parte del protagonismo a una pequeña y abrupta sierra que, según donde te informes, se llama “La Muezca”, “La Muerca”, o “Las Cangas”, nombre que preferimos después de charlar con los paisanos en el bar de Casares*.
Eva, la escaladora, llevaba tiempo insistiendo en subir por allí. De niña pasó por los campamentos de verano que se organizan en el valle y parece ser que aquella afamada peña, conocida como El Dinosaurio, ya le había guiñado entonces el ojo.
¡Qué le vamos hacer!, si es que a veces basta con mentarnos la muleta…
Ni una reseña, ni un mísero nombrarla en ninguna relación de cumbres. Tiene que ser imposible que tan elegante espolón haya sobrevivido intacto a la hiperactividad de los montañeros leoneses. Así es, imposible. Pero siguió sin aparecer una descripción de la subida. Además la distancia y la dificultad parecen no concordar con lo que se ve desde la carretera.
Dejamos el coche en un pequeño apartadero justo al pie del espolón y en un par de minutos ya estábamos subidos a la cola del animalito.
Al poco de empezar aparecen las dificultades en forma de muro que subimos más bien hacia la izquierda (aquí te puedes bajar e ir caminando tranquilamente por la derecha). Durante todo el espolón se le caen escamas al dinosaurio, algunas de 4 o 5 kilos, además hay que prestar atención porque tiene algo de liquen pegado y puede traicionarte.
A lo largo del espolón nos encontramos un bloque laceado, y al pie del segundo resalte hay un clavo oxidado y un cáncamo metido al suelo. Podría hacerse de frente, quizás sea V grado, o bien como nosotros pasar por la izquierda y rebajarlo a un III.
Del tercer paso no tengo foto. No tiene escaqueo, está en la parte alta, dónde el espolón comienza a perder verticalidad, es muy expuesto y de adherencia. Tiene un pequeño agujero como de haber intentado meter un spit. Durante todo el espolón hay muy buenos emplazamientos para los seguros, no así en este paso. Dejamos un clavo por debajo, e insisto que la dificultad del paso está más en la exposición que en la dureza del mismo.
A partir de aquí, más de lo anterior, roca algo suelta y un ambiente espectacular.
Como siempre que uno sale a trepar con los amigos, un placer: buena compañía, buen lugar y buen día.
Un saludo
Noel
(*Preguntando sobre el nombre en el Bar de Casares de Arbás, resultó que lo de La Muerca les sonaba a chino, La Muezca se corresponde al nombre de otro par de sitios próximos, y un parroquiano sentenció, que aún viniendo en los mapas, las peñas aquellas las llaman Las Cangas)





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