
El mes de septiembre es uno de los más agradecidos para andar por Picos, las temperaturas no son muy altas y el tiempo es bastante estable. En esas nos andábamos el domingo y con el Tiro Tirso en la mollera, como la Torre Sin Nombre –entre otras cosas por su nombre- también nos guiña el ojo y la Torre Blanca siempre es agradable no tuvimos que elegir el recorrido: Él nos escogió a nosotros.

La reseña que manejamos es de David Atela, que continua hasta el Llambrión, nos pareció correcta y –como siempre- nos alegró un rato con su manera de adjetivar los pasos.
Las vistas desde la Torre Blanca son impresionantes.

El primer tramo, que une la Torre Blanca con la Torre Sin Nombre, es sencillo pero espectacular: la arista muy estrecha y el patio a ambos lados sobrecogedor. En el descenso a la horcada previa a la Torre Sin Nombre y en el ascenso a esta última se concentran las dificultades de este primer tramo. Máximo III+, expuesto.

La cumbre de la Torre sin Nombre es espectacular, de esas que no te dejan indiferente, y para darle más emoción acaba cayendo en vertical justo por la dirección que vamos a seguir.

Echamos un vistazo atrás y no podemos sino volver a sorprendernos de la elegante estampa de la cumbre por la que acabamos de pasar.

El paso más duro del recorrido está en los resaltes anteriores al Tiro Tirso, se trata de un paso horizontal de IV, en la pared hay un viejo y roñoso clavo del cual es mejor no fiarse.

Una vez ganado el Tiro Tirso, y el merecido bocadillo, todavía queda el descenso por la increíble arista de ese último.

Si a Sísifo le hubiesen condenado a subir eternamente a esta montaña, hoy tendríamos que buscarnos otro mito para los días laborables.
Un saludo y a disfrutar.
Aupa Noel!!!... Que actividad más guapa!!!... vaya ganas que le tengo a esa Torre Sin Nombre... La última foto del Tiro Tirso, ¡espectacular!, nunca la había visto desde esa perspectiva, muy guapa, si señor!!!... Saludos Esgalleros!!!
ResponderSuprimirQue guapo tienes el blog y que preciosas fotos, fue un placer conoceros en los castillines de Ubiña. Un abrazo para los dos.
ResponderSuprimir